Los pueblos más bonitos de Formentera: guía para visitarlos
Conoce los pueblos más encantadores de Formentera: historia, cultura local y rincones que no puedes perderte en tu visita a la isla.
La otra cara de la isla
Más allá de las playas, Formentera tiene un interior lleno de vida: pequeños pueblos donde el tiempo parece ir más despacio, con iglesias blancas, plazas tranquilas, casas payesas y cafeterías donde tomar algo sin prisa.
Estos pueblos no son grandes ni espectaculares, pero tienen algo especial. Son parte de la identidad de la isla.
Sant Francesc Xavier
Es la capital de la isla. Aquí está la sede del Consell de Formentera, los principales servicios y una plaza muy animada. La iglesia fortificada, terminada en 1738, es uno de sus símbolos: se construyó a la vez como templo y como refugio defensivo frente a los ataques piratas.
En sus calles encontrarás tiendas locales, restaurantes y terrazas para desayunar o tomar un vino por la tarde. De mayo a octubre hay puestos de artesanía en el centro, y los martes y sábados por la mañana, un rastrillo de segunda mano detrás de la iglesia.

Sant Francesc Xavier. Foto: Marcin Janeczek, CC BY 3.0
Sant Ferran de ses Roques
Un pueblo con alma de cruce de caminos. En los años 70 fue punto de encuentro de hippies y bohemios, que se reunían en la mítica Fonda Pepe. Abierta desde 1953, sigue funcionando: de día sirve cocina sencilla y por la noche se llena de ambiente de bar.
Hoy sigue siendo un sitio con carácter propio, con bares y una vida nocturna relajada. En temporada tiene mercado de artesanía y de arte por las noches, y los viernes de mayo a octubre hay conciertos en la plaza. Su pequeña iglesia, inaugurada en 1889, es Bien de Interés Cultural.

Sant Ferran de ses Roques. Foto: Joan Gené, CC0
El Pilar de la Mola
En lo alto de la meseta de La Mola, en el extremo oriental de la isla, es el pueblo más aislado de Formentera. La carretera que sube hasta él ya merece la visita. Una vez allí, te encontrarás un ambiente rural y tranquilo, con vistas abiertas y mucho campo alrededor.
Aquí está el Molí Vell, un antiguo molino de viento que se puede visitar en verano, y el mercado artesanal más famoso de la isla, que abre los miércoles y domingos por la tarde de mayo a octubre. El faro de La Mola está a pocos kilómetros, al final de la carretera. Es perfecto para una excursión de medio día.

El Pilar de la Mola desde el aire. Foto: Sergio G. Cañizares / Diario de Ibiza
Es Caló de Sant Agustí
Más que un pueblo, es un pequeño núcleo pesquero. Tiene un puerto con varaderos tradicionales, declarados Bien de Interés Cultural en 2002, casas bajas y restaurantes con terraza junto al mar. Desde aquí sale una de las rutas a pie más bonitas de la isla: el Camí de sa Pujada, que sube hasta El Pilar de la Mola.
Es un lugar perfecto para comer buen pescado o un arroz, pasear junto al mar y desconectar del ruido.

Es Caló de Sant Agustí. Foto: Fabian Hurst, CC BY-SA 4.0
La Savina
Es el puerto de entrada a la isla, donde llegan los ferris desde Ibiza. Aunque no es el pueblo más bonito, tiene su encanto: el ir y venir de barcos, un paseo con bares y restaurantes frente al puerto, un pequeño mercadillo que abre cada tarde en temporada y buenas puestas de sol desde el lado oeste del puerto.

La Savina. Foto: Isla Azul Formentera
Es también el punto de salida para el alquiler de barcos en Formentera, ideal si quieres explorar la isla desde el mar o llegar a calas a las que solo se accede por agua.
Pueblos que conservan la esencia
Lo mejor de los pueblos de Formentera es que conservan su autenticidad. No hay grandes construcciones ni centros comerciales: solo calles sencillas, fachadas blancas y una forma de vida que sigue ligada a la tierra, al mar y al ritmo tranquilo del día a día.